lunes, 13 de enero de 2014

LLEGAR A LOS CINCUENTA

por ralero



Llegar a los cincuenta
A Dios gracias por la vida
Aunque al inicio, la neta,
Nada buena parecía

Llegar a los cincuenta
Con Días de luz, días de sombra
No dejaban ver la meta
Y llenaban de zozobra

Naces, creces, te enamoras,
Estudias, trabajas;
Vas por ahí hecho bolas:
A veces subes, a veces bajas...

Vas corriendo por la vida
Sin saber tu destino
Hasta qué llega ese día
Que ella cruza en tu camino

Llegar a los cincuenta
Con dos hijos y una esposa
Más dé lo que soñaste,
Ni que pedir otra cosa...!!!

Llegar a los cincuenta
Déjame que te diga
Al final lo que cuenta:
Los  amigos, la familia

La vida es un escenario
Al qué subes sin ensayo
cantar, bailar o teatro
Pero nunca a  hacerse pato


Una rola, una guitarra,
Un poema, alguna prosa;
Un ripio por la mañana,
Una frase que acomoda...

Llegar a los cincuenta
A Dios gracias por la vida
Aunque al inicio, la neta,
Nada buena parecía

Llegar a los cincuenta
Con dos hijos y una esposa
Más dé lo que soñaste,
Ni que pedir otra cosa...!!!

Llegar a los cincuenta
Déjame que te diga
Al final lo que cuenta:
Los  amigos, la familia

lunes, 6 de enero de 2014

UN 6 DE ENERO

por ralero


Hace un poco más de catorce años, cuando estábamos embarazados de nuestro primer bebé mi adorada esposa, en un emotivo arranque de nostalgia, me contó un hecho de cuando vivía su abuelo materno, don Baltazar González Quintanilla, al cual ella quería mucho y con quien tenía un lazo muy especial y quien le cantaba una canción cuando, de niña, ella iba de visita. 

En ese tipo de pláticas que ocurren entre abuelos y nietos, mi adorada esposa le pidió a su abuelo que él no se fuera a ir hasta que no conociera a su (primer) hijo y creo que, en esa bondad infinita que tienen los abuelos para con sus nietos, su abuelo acordó con ella ese trato. 

No creo que don Balta, (con el debido respeto) como le dice mi suegro, haya tenido la desfachatez de prescindir de los designios divinos y que haya empeñado su palabra en un compromiso que él no fuera a cumplir; creo, más bien, que consciente de ello él empeñó su palabra en un hecho: acompañaría a su nieta en el transcurso de su vida y, principal y definitivamente, cuando tuviera a su primer hijo. 

Llegaba pues el mes de enero del año 2000 y estábamos en fechas de que naciera nuestra bebé. Yo, entusiasmado con la idea de cambiar el significado que había adquirido (o que yo le había asignado) al 12 de enero, deseaba con fervor que mi hija naciera ese día. Eso, a la par de cambiar el sentido de mi vida por su nacimiento modificaría también para siempre el significado de dicha fecha. 

Pero no contaba yo con la astucia de don Balta (y, sin duda, con la caballerosidad de mi padre) quien después de ciertas negociaciones, algunas bebidas y un poco de bohemia convenció a don Rafael del fuerte compromiso que tenía para con su nieta y que, en todo caso, sería un gran detalle de mi padre para con su nuera (mi adorada esposa), por lo que puestos ambos de acuerdo abogaron ante el Creador para que la niña naciera el 6 de enero, mismo día del nacimiento de su bisabuelo Baltazar con la concesión (muy probablemente gestionada por mi padre) de que fuera el que arriba rubrica quien le pusiera el nombre a la criatura. 

Fue así como el jueves 6 de enero del año 2000 (el último del siglo pasado) un poco antes de las 17:20 hrs después de un largo y arduo trabajo de parto por parte de su madre (sin éxito, pues fue cesárea) vió la luz en este Tercer Planeta nuestra hija: 

Clariza Fernanda Valero Torres

Desestimando alinearme a la tradición que la fecha imponía prescindí de nombres tales como Epifanía, Reina, Melchora, etc. y opté por proponer su actual nombre: Clariza por madre y abuela, y Fernanda... que me gusta a mi. Contando finalmente con las debidas licencias y aprobaciones conyugales fue bautizada así algunos meses después. 

No me queda, finalmente,  más que dar las gracias por la atención prestada a esta última manifestación de celebración por el cumple de Fer y agradecer, también, a todos por sus saludos y felicitaciones para con ella, agradecer a Dios por la bendición de tenerla como hija y desear muchas felicidades a Fer en el primer día de su año número quince que, confío en el Señor, será el siguiente de muchos y el cual podamos celebrar gozosos en trescientos sesenta y cuatro días más...


Guadalupe, N.L. día de los Santos Reyes del año del Señor de 2014



lunes, 30 de diciembre de 2013

MI DESEO PARA AÑO NUEVO

por ralero


Estuve pensando en la mañana, durante los traslados por el trabajo mis deseos para año nuevo a comunicar a mi familia, a mis amigos y demás compañeros de viaje en este Tercer Planeta que nos servimos del calendario gregoriano para organizar nuestras vidas, y pensé en desearles éxito y bendiciones. 

Éxito, y no me refiero solo al económico, porque es algo que se alcanza a través del esfuerzo personal, "El secreto del éxito" decía Benjamin Disraeli "es la constancia en el propósito". Pensaba en desearles éxito porque detrás de él estará la lucha constante para alcanzarlo y se que todos lucharemos por ello.

Pensé también en desear bendiciones porque es algo que nos dan, no algo que nos ganamos o merecemos, es una gratuidad que nos brindan las personas para quienes somos importantes: la familia, nuestras amistades y el mismo Dios. 

Entonces, recordé la Navidad y el inmenso regalo que, por amor, el Padre nos obsequió en su Hijo. Y pensé en el amor. "Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo..." (Jn 3,16).

Luego, pensé: "el mayor éxito en la vida es amar al prójimo como a uno mismo (porque quien ama ha alcanzado la mayor de las metas) y no puede haber mayor bendición que sentirse amado por los otros..."

Así que he modificado mi deseo para ustedes para el próximo año 2014 (para quienes siguen el calendario gregoriano) y, en general, para todos quienes gracias a la interacción gravitatoria giramos alrededor del sol en este Tercer Planeta: 

"QUE LA PRÓXIMA VUELTA ESTÉ LLENA DE AMOR"

¡Feliz Año Nuevo 2014!
(para quienes siguen el calendario gregoriano)

¡Felices próximos 365 días!
(para quienes siguen otro calendario)





lunes, 23 de diciembre de 2013

EL PESEBRE

(Un apócrifo cuento de Navidad)
por ralero

Yósef se quedó pensativo pero al día siguiente puso manos a la obra e inició lo necesario para desposar a Mariam. Sin embargo tras el desposorio y algunos meses después de haberse instalado en casa, salió a la luz un edicto de Caesar Augustus en el cual ordenaba a todas las personas bajo el dominio del imperio romano ir a empadronarse a su ciudad de origen. Yósef debía de partir con su esposa, ya encinta, y regresar a Bet léem lugar donde nació.

Para llevar a efecto el viaje Yósef reparó algunas mesas y bancas del comedor de un patricio romano de Natzeret, quien en pago le dio un burro y la oportunidad de surtir comida de sus tierras para aprovisionar el viaje. Sería un largo recorrido, habría que caminar los más de 150 km que había entre ambos pueblos.

Los recién esposos iniciaron su viaje por las tierras de Israel, ahora bajo el gobierno de Roma. En el viaje vieron a muchos otros peregrinos que iban a sus ciudades de origen para cumplir con el edicto. Fue un poco como recordar aquel éxodo que sus ancestros hicieron al liberarse de la esclavitud de Egipto. Aunque ahora, era otro el yugo que se cernía sobre su cuello, el pueblo de Israel no dejaba de clamar por el mesías anunciado por los profetas y que los liberaría de la esclavitud.

Tras cinco días de camino, pasaban ya por la ciudad de Yerushalayim, la gran capital y tras recorrer 9 km al sur de ésta empezaron a ver las montañas de Judea y los pequeños valles que se extendían entre ellas, planicies que servían, sobre todo, para el pastoreo.

Yósef, recordó entonces su infancia en aquella ciudad. Recordó a Jacob, su padre, y a su madre Abdit; le vino también a la memoria su abuelo Matán, gran ejemplo en su niñez del temor a Dios, de quien aprendió que el silencio, la justicia y, sobre todo, la misericordia eran agradables a los ojos de YHWH

De su abuelo, Yósef también aprendió a detallar la madera para ornamentar los diferentes muebles y utensilios ya que desde pequeño había aprendido que no era del agrado de YHWH la reproducción de imágenes, pues el ser humano, por su naturaleza, tendía a sobre valorarlas e incluso adorarlas en lugar de su Dios.

Recordó entonces cuando acompañado de su abuelo, recorrieron el pueblo rumbo a las afueras para vender la primera pieza que fabricó: un pequeño pesebre de madera que uno de los vecinos le encargó para que cuando las crías de las ovejas llegaran al destete, tuvieran un lugar donde comer.

Aquel día encontraron al pastor sentado a la puerta de su casa, sentado con la cabeza entre sus brazos y lamentándose. Unos bandidos habían saqueado su casa y sus establos llevándose el poco dinero que tenía y algunas de las más grandes ovejas y corderos.

Yósef se entristeció un poco pues en esas circunstancias difícilmente realizaría la venta, pero más le preocupó la situación en que había quedado el pastor, sobre todo, porque la familia que tenía que mantener.

El aprendiz de carpintero miró a su abuelo como buscando consejo y éste le dijo: “Haz lo que te dicte el corazón, hijo…”

El pequeño Yósef, se acuclilló junto al pastor y dándole unas palmaditas en el hombro le dijo que no se preocupara. Le iba a dejar el pesebre para que las pequeñas crías pudieran comer, si había oportunidad, posteriormente le podría recompensar con algo, pero por lo pronto él le hacía este regalo. El viejo Jacob sonrió con satisfacción por la sabia decisión que había tomado su nieto. “Que YHWH te recompense al ciento por uno…” le dijo el pastor dándole un abrazo al joven carpintero.

La ciudad de David, aunque pequeña, estaba llena de algarabía y visitantes, las posadas estaban ocupadas a su máxima capacidad y muchos de los peregrinos se estaban estableciendo incluso en plazas y caminos.

Yósef y Mariam llegaron a la incipiente ciudad y se avocaron a buscar hospedaje, pero ni con los familiares de él ni en las diferentes posadas pudieron encontrar albergue donde pudiera llevarse a cabo el nacimiento de su hijo.

Sin embargo, unos segundos después de que el dueño de la última posada cerrara la puerta, ésta se abrió y sigilosamente salió un pequeño niño. Abiel, que así se llamaba, les ofreció un pequeño portal que estaba hacia las afueras del caserío, que servía de resguardo a un viejo buey y como almacenamiento de pacas de lana que trasquilaban de las ovejas, cuyo único mobiliario era un pequeño pesebre de madera donde le echaban la comida al vacuno.

La pareja agradeció al niño por su ofrecimiento y se dirigió al portal.

Llegaron al lugar y el carpintero lo acondicionó preparando unas colchas donde él y su esposa pudieran acostarse a descansar, después ató  al burro cerca de un pesebre que allí había el cual limpió y acomodó para usarlo de cuna para el bebé que, por lo que decía su esposa, pronto nacería.

Cuando estaba limpiando el pesebre, al retirar la paja alcanzó a ver en una de las patas, una inscripción conocida: “YbJ”. “Yósef ben Jacob”, era la firma que él imprimía a sus trabajos, se hizo un poco hacia atrás y observó detenidamente el pesebre, entonces lo reconoció: ese pesebre fue el primer mueble que fabricó siendo aprendiz de carpintero, el que había regalado a aquel pastor que en aquellos días había sido víctima de unos bandidos…

Entonces pensó: “sí que YHWH me ha recompensado al ciento por uno…” y continuó limpiando el pequeño pesebre de madera, aunque ahora con más ahínco, sin poder evitar que rodara sobre su mejilla una pequeña lágrima pero feliz por la inminente llegada del niño…


FIN

Que esta Navidad todos podamos ofrecerle al Niño Jesús 
un bonito pesebre fabricado con nuestras buenas obras, 
¡FELIZ NAVIDAD!

Les desean: 
the VALERO TORRES FAMILY TEAM

domingo, 15 de diciembre de 2013

CANTO DE ESPERA

(Un Canto para Adviento)
por ralero

VIDEO: Canto de espera


Parece larga la espera
Pero llega a su fin
Y nacerá entre nosotros
Un descendiente de David

Parece larga la espera
Y arduo el caminar
Más brillará una estrella
Que hacia Él nos guiará

Parece larga la espera
Y es difícil resistir
Pero vale la pena
Por el que ha de venir

Parece larga la espera
Y hay mucho que cambiar
El corazón, la vida entera
Y de nuevo empezar...

¡Ven, Señor Jesús!
Tengo un pesebre para Ti
¡Quiero nacer contigo,
quiero que nazcas en mi!

¡Quiero nacer contigo,
quiero que nazcas en mi!


viernes, 22 de noviembre de 2013

LA HISTORIA DE "HISTORIA DE UNA ALIANZA"

por ralero

Escuché alguna vez que le preguntaban a Serrat, qué pensaba al respecto de que su canción "Cantares" había rebasado la popularidad y la fama de él mismo. El catalán respondió con un poema de Manuel Machado, hermano de Antonio autor de la letra de la canción en cuestión:

"Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad."


Manuel Machado (1874-1947)
 
Algo así son mis sentimientos con respecto a Historia de una Alianza: es un canto que ha sobrepasado a su(s) autor(es).
 
Bajo pena de descubrirme ante ustedes con un alto índice de egocentrismo, debo confesar que es realmente alentador y rico alimento para el “yo”, el que después de tanto tiempo muchachos de los grupos más recientes de Comunidad Juvenil, tras un pequeño gesto de asombro, me feliciten cuando mi hermano o alguna otra persona de mis tiempos de la comunidad me presentan ante ellos diciendo: “ah, mira, el es el autor de Amarillo el sol...”, debo decir que no en todas las situaciones he corregido la cuestión de la autoría de dicha canción, pero valga este medio para hacerlo manifiesto.
 
Si mi memoria (o lo que queda de ella) no me falla, en aquellos tiempos recorríamos nuestro caminar como grupo 10 hacia el EIN, teníamos casi dos años que habíamos vivido el ENPAJ pero apenas un año en que nos habíamos conformado como grupo y empezábamos a tomar conciencia como tal, ya que al estar algunos meses deambulando cada fin de semana entre una casa y otra de los diferentes integrantes del grupo, sin ser grupo, sin tener asesor y solo con el acompañamiento de algunos del grupo 4 que posteriormente llegaron a ser nuestros animadores, algunos que vivieron el ENPAJ se desanimaron y dejaron de asistir. Entonces, para completar la cantidad de personas y formar el grupo, se abrió la entrada a gente que no hubiera vivido el encuentro y que quisieran ser partícipes. La mayoría de ellos fueron hermanos o primos y algunos amigos de los que ya habíamos vivido el ENPAJ, y que iniciaron en el grupo sin ninguna experiencia común con el resto lo cual, creo yo, es vital para el nacimiento de una comunidad.
 
Pues bien, estábamos preparándonos para el EIN y teníamos en puerta también nuestra primer FAI, lo cual era muy importante porque significaba de alguna manera nuestra inclusión en Comunidad Juvenil.
 
En aquellos días yo empezaba a tocar guitarra bajo la sombra y tutela de Armando González Aguilar, Mando, quien era (y sigue siendo) muy bueno en la guitarra, de hecho, el componía melodías novedosas y con muy buenos arreglos. La dupla se dio y compusimos algunas canciones entre los dos: él la música y yo la letra para el coro de San Juan Bosco, al cual pertenecíamos.
 
Los dos llegamos a tener muy buena amistad y ambos fuimos “acarreados” al grupo 10 por personas muy cercanas a cada uno. (Todavía me acuerdo de la mañana del domingo en que llegué a la fila para las inscripciones en la que estaba Mando formado junto con Alfredo, mi hermano, quien me había cuidado el lugar mientras yo de me desperezaba de una noche de pachanga, pero esa es otra historia…).
 
Bueno, para no hacerles la historia más larga, la expectativa del grupo era mucha para la FAI y más la expectativa de la Asesora: Sor Eva López.
 
Para ese año, se había convocado a los grupos a realizar una presentación de sí mismos a través de una canción. Sor Eva, quien se caracterizaba por su gusto por la música y lo artístico nos sentenció, es decir, nos motivó para que creáramos una canción o una presentación digna del grupo. Personalmente, creo que “nos motivó” de especial manera a Mando y mí.
 
No recuerdo quién ni cómo, pero se convocó a una reunión del grupo 10 o de algunos de sus equipos de trabajo en Marsella, casa de mi santa madre de Dios hija, para trabajar sobre la presentación de la FAI.
 
Por ese entonces yo estaba trabajando sobre la composición de una Obra Musical (género teatral que narra una historia por medio de canciones y que siempre ha sido mi sueño realizar…) acerca de Comunidad Juvenil. Llevaba por título: “La Teología del Arco Iris” y de ella tenía ya cuatro canciones y media: “Al principio”, que hablaba de la creación; “Llueve”, que describía como el hombre se había alejado de Dios, éste enviaba el diluvio y los sentimientos del hombre al estar en medio del fenómeno; “Cuándo aprenderán”, que contaba cómo Noé y su familia salían después del diluvio y “Los jóvenes del Arco Iris”, que estaba pensada como la canción final.
 
La media canción que, obviamente no tenía terminada, hablaba de la Alianza que Dios entablaba con el hombre y que signaba con el arco iris, de este canto solo tenía el estribillo: “Amarillo el sol, rojo el amor, verde la esperanza de encontrar un nuevo cielo azul, violeta al atardecer”.

 
Pues bien, sucedió que llegó la junta programada para preparar algo para la FAI. Alrededor de la hora pactada nos reunimos en la casa ubicada en la esquina norponiente del cruce de las calles Marsella y Viena varios del grupo. La verdad es que no me acuerdo de lo que hice ayer, así  que difícilmente me acuerdo de quienes se presentaron a la junta pero tengo presentes a Celia, Dalila, Silvia, Maru Velasco, Mónica Luna, Tere Morales, creo que Enrique Sada, Carlos Quinto, me parece que también estuvo Rosalba y Carlos Dávila y, probablemente, algunos hermanos más. Si alguno de mis hermanos del 10 lee esto y se acuerda mejor, por favor, corríjame (fraternalmente, claro). Obviamente estábamos también Mando y yo, y muy probablemente José Luis, mi primo, que era animador y pertenecía al grupo 4.
 
No sé si no nos poníamos de acuerdo o no dábamos pie con bola, pero para el caso nos dividimos en pequeños grupos y cada uno escribió algo con respecto a la similitud de la historia del diluvio con la vida actual y que, como en el diluvio, después de la tormenta que pudiéramos vivir, al final ésta terminaría y aparecería el arco iris, signo de la alianza de Dios.
 
Cada equipo escribió sus ideas, las cuales bajo mi humilde dirección (si se puede llamar así) fuimos acomodando, ajustando e incluyendo o convirtiendo en rimas dándole forma a la canción; saqué el estribillo que tenía ya hecho y con música adaptándolo a lo ya escrito; Mando le puso música a la canción que llevábamos integrándolo con la melodía del estribillo…
 
La composición quedó dividida en dos partes: la época del diluvio y la época actual. Sin embargo, la rola estaba muy “plana”.
 
Me imaginé yo como sería estar en el arca, viendo en  el exterior cómo el agua cubría todo, y pensé en olas gigantes que amenazaban con hundir la embarcación, de ahí salió: “Olas que no dejan ver el horizonte y tormentas que quieren hundirnos…” e introduje la melodía de la tormenta y la subimos de tono para entrar a la segunda parte…
 
Luego, para darle un cambio e introducir al estribillo se hizo el arreglo de “combinando fuerzas se convertirán en hermosos colores que sol y la lluvia nos darán…”. Finalmente Mando compuso la melodía de entrada: “Pa pa pa ra pa pa pa, pa pa ra pa pa pa pa pa, pa ra pa pá, aaaah…” que para mi gusto es una buenísima introducción.
 
Definitivamente no me acuerdo a quien se le ocurrió el título del canto.
 
 
El canto quedó armado. Lo ensayamos varias veces, se asignó la primera estrofa para las mujeres, la segunda para los hombres y el resto para ambas voces. Quedando montado, lo dejamos listo para presentarlo al resto del grupo.
 
Platicando con Mando al hacer este escrito me recordó de un significativo hecho que sucedió ese día: Terminamos la junta y salimos de casa de mi madre, la cual su fachada da frente al Cerro de la Silla. No recuerdo si ese día se nubló, tal vez lloviznó pero, ya fuera de la casa y parados sobre la calle Marsella vimos un majestuoso arco iris que había aparecido sobre la insigne montaña regia… Sobra decir la emoción que en esos momentos esto causó en nosotros y que hoy puedo decir fue un regalo de Dios para indicarnos que lo que habíamos hecho “era bueno” ante sus ojos.
 
El canto gustó mucho al grupo, pero lo que no se me olvida cuando lo interpretamos ante todos fue la cara de los animadores y las miradas como de complicidad y asombro que intercambiaron entre ellos y los auxiliares de asesor, así como la mirada de Sor Eva, su expresión de emoción en el rostro y, creo que, alguna lágrima que a fuerza de su voluntad no dejó que saliera libremente.
 
La canción fue un éxito en la FAI, el padre Agustín quedó encantado y el resto de los grupos la acogió con mucha alegría. Cabe aclarar que éramos los más chicos de la comunidad junto con los grupos de la misma camada: el 11 de Linda Vista y el 12 de Irapuato.
 
Ninguno del Grupo 10 supimos lo que habíamos creado.
 
Cuando vivimos nuestro EAN nos fue descubierto el velo que cubría nuestros ojos y nuestra mente e Historia de una Alianza alcanzó todo el valor que el trabajo en comunidad de los que intervinimos por la inspiración que, sin lugar a dudas, Dios sembró en todos y cada uno para componer el Canto.
 
Al terminar el Caminar y encontrarme, como ya comenté, con hermanos que me presentaban como el autor, me di cuenta que en realidad la canción era del Grupo 10 y a partir de ahí he tratado de dar a conocer la autoría real de la canción.
 
Es quizá el único legado de un grupo nacido en la adversidad pero que vivió a su manera y enormemente la experiencia de Comunidad Juvenil y que, seguro estoy, acudirá al llamado de los hermanos en caso necesario.
 
Hoy, que escribo esto a raíz del 25 aniversario del grupo 20 del cual fuimos animadores, me doy cuenta que en realidad el verdadero autor de Historia de una Alianza es una mujer dedicada a Dios, que acaba de cumplir 60 años de vida consagrada, que ha sabido mantener su palabra ante Dios, quien supo ver el talento en unos muchachos e hizo que cada uno de ellos dieran algo de sí mismos, desarrollaran sus habilidades y capacidades, las aplicaran para el bien de ellos y de sus hermanos logrando regalar a la Gran Comunidad un canto que encierra tanto significado para todos y cada uno que, mereciéndolo o no, portan en su pecho un Arco Iris.
 
Gracias, Sor Eva…
 
En reconocimiento a Mi Grupo 10…
 
Todo para gloria de Dios…
Guadalupe, N.L. a 1 de agosto de 2012

martes, 12 de noviembre de 2013

LA PIEDRA BOLA

por ralero

 

 
En un remanso del Río Serpenteante, muy cerca ya de su desembocadura en el Gran Océano, se encontraba un guijarro de río conversando con una minúscula arena de playa sobre la vida de cada una.

 
Podría decirse que hablaban de la vida "a tiro de piedra".

 
De pronto llegó a ellas, llevada por la corriente, una piedra bola redonda casi a la perfección, de una brillante blancura, causando que las pequeñas piedras y muchas de su alrededor se maravillaran de tan singular aparición.

 
Si las piedras celebraran la navidad colocando un pino, hubieran dicho que esa piedra era más bien una hermosa esfera blanca de Navidad (por cierto, ¿has visto alguna vez una esfera blanca en Navidad?).

 
"Mira" dijo la arena al guijarro "que piedra tan bonita, casi perfecta diría yo". El guijarro volteando hacia la visitante asintió comentando "si, parece hija de la Luna" y agrego "me hubiera gustado nacer así...".

 
La piedra bola, que había alcanzado a escuchar los comentarios, detuvo su andar y se les acercó. "Hola" les dijo saludándolas "alcancé a escuchar lo que decían, pero dime guijarro ¿por qué te hubiera gustado nacer así como soy?"

 
El guijarro sin pena de por medio le contestó: "pues es que yo soy una piedra irregular con muchos lados y aristas en cambio usted es casi perfecta..."

 
"Pues debo decirte que tú has nacido como yo" le interrumpió la piedra bola "yo era una piedra irregular que tras un derrumbe en la montaña caí casi donde nace el Río Serpenteante y desde las altas cimas he venido corriente abajo desde hace mucho tiempo y a raíz de los golpes con la orilla, con el piso y con otras piedras, y como resultado de la fricción del agua, en los rápidos y las cascadas mi superficie se ha ido conformando, puliéndose todas mis aristas y dejándome casi como una esfera..."

 
"Entonces" terció la arena "usted, ¿no nació así...?"

 
"¡Claro que no!" le contestó la piedra bola esbozando una sonrisa "así me ha curtido la corriente del Río Serpenteante"

 
"Entonces" preguntó tímidamente el guijarro "¿yo puedo llegar a ser como usted...?"

 
"Sí" le dijo la piedra bola con un tono solemne pero amigable, "si no te dejas vencer por los golpes y no te dejas intimidar por la fuerza y el estruendo de la corriente o la altura de la cascada..." y, concluyendo, les dijo: "ustedes pueden llegar a ser lo que más deseen si se atreven a recorrer sin temor por el Río de la vida..."

 
Y dándoles unos pequeños golpes de ánimo continuó su andar por el Río Serpenteante buscando llegar a su meta: perderse en la inmensidad del Gran Océano para llegar a ser, por siempre, uno con él.