martes, 26 de mayo de 2015

COMERCIALES ELECTOREROS

Debería haber un concurso de comerciales electoreros. 

A mi juicio el peor a la fecha es el del PAN con su sacrílega versión de la Serenata No. 13 de Joannes Chrysostumos Wolfgangus Theophilus Mozart (alias Wolfgang Amadeus Mozart) quien probablemente debe estar revolcándose en su tumba de Viena...

Deberian de sacarlo del aire (al comercial electorero) no por derechos de autor sino por la falta de respeto... 

El premio para el concurso inicialmente mencionado contemplaria los primeros 10 lugares y sería no hacer más comerciales en las próximas 10 campañas electoreras...  

Claro que quienes ganan con el  premio somos nosotros, que ya bastante hemos hecho con fumarnos todos los malísimos comerciales electoreros que hemos padecido... 







jueves, 26 de marzo de 2015

EL VIRUS DE LAS CALLES

por ralero



Gabriel González, regiomontano de cuarta generación y químico de profesión, conducía su Jetta azul metálico por los carriles de norte a sur de la Ave. Uno en el municipio conturbado de Guadalupe, en el norteño estado de Nuevo León cuando, de pronto, la llanta delantera izquierda cayó de golpe en un bache cercano a la doble línea amarilla que separaba los carriles de ida y vuelta. Con una rápida maniobra, pudo evitar que la llanta trasera de ese lado cayera también.  
 
El golpe sonó fuerte y le dolió hasta el alma, y de lo más profundo de ella brotaron una serie de palabras para formar una frase que, por razones obvias basadas en el manual de buena conducta y urbanidad, no pueden escribirse aquí. 
 
Con el poco aire que le quedó a la llanta pudo llegar a la acera poniente de la calle, alcanzando a estacionarse junto a la rampa de maniobras de una bodega. 
 
Bajó de su auto y caminó hacia la llanta dañada. 
 
Grande fue su enojo al percatarse que el golpe había llegado hasta el rin, dañándolo levemente. Empezando el duro camino de la resignación tomó el teléfono celular y se marco al teléfono de policía y tránsito del municipio para denunciar el accidente pues las llantas delanteras no tenían siquiera un año de que las había adquirido y pensaba hacer la reclamación correspondiente para que se las pagaran. Marcó en tres ocasiones, las mismas en las que la línea dio tono de ocupado. 
  
Se acordó entonces de su vecino, oficial de tránsito, y le telefoneó. El vecino estaba de descanso, pero le dio el teléfono del servicio de grúa gratuito, y quedó de localizarle a alguien para enviárselo, pero le dijo que, antes de hacer cualquier cosa, le tomara fotos al bache y a la llanta dañada. Sin darle falsas esperanzas le dijo que al menos tardarían una hora en llegar para levantar el acta, debido a que ya varios accidentes se habían presentado en el transcurso de la mañana. 
 
Gabriel, más decepcionado que hace cinco minutos, tomó las fotografías correspondientes, pero decidió no esperar. Sacó de la cajuela el gato y la llanta de refacción y procedió a realizar el cambio. 
 
Al terminar el reemplazo cargó la llanta dañada y la metió en la cajuela, no sin antes percatarse de la marca dejada por el golpe y un fragmento de carpeta de la calle que quedo atorada en el gajo de la llanta, lo cual le pareció algo raro, pero no le dedicó más atención.  
 
Llegó a una vulcanizadora situada justamente media cuadra adelante, habló con el encargado de la misma y le abrió la cajuela para que tomara la llanta dañada.

La lluvia empezó de nuevo a caer. 
 
Había llovido toda la noche y en las últimas tres semanas sólo se habían tenido, si acaso, dos días de sol en cada una. Entró a su carro para evitar mojarse bajo la lluvia y se comunicó a su trabajo para avisar que llegaría tarde. 

Empezó a repasar los pendientes del día hasta que el golpeteo de los dedos del encargado de la vulka en el cristal de su ventana lo sacó de sus pensamientos. Tras bajar el cristal lo único que pudo hacer fue decir otra serie de improperios propios de un propietario con daño en sus bienes: la llanta no servía más.   
 
El auto se quedo con la llanta de refacción puesta, Gabriel tomó la tronada y la puso en la cajuela, pues la debía guardar para hacer el reclamo. Mientras la terminaba de acomodar volvió a ver el pedazo de carpeta incrustado, pero esta vez un poco más pequeño y de un leve color verdoso. Retiró el fragmento y lo acerco a ojo derecho, cerrando el izquierdo para afinar la vista. 
 
Intrigado y con poco de admiración, tomo la piedra, cerró el maletero y se sentó en el asiento del copiloto, agarro su maletín del asiento trasero y saco de el una lupa. Tan absorto estaba que no se percató que el oficial de tránsito le tocaba el cristal. Gabriel, sin prestarle atención, guardó la lupa y el fragmento de pavimento en el maletín, le grito al oficial que se tenía que ir y se pasó por sobre la palanca de velocidades al asiento del conductor, puso en marcha el motor y arranco a toda velocidad hacia el sur. 
 
Con agilidad y contra la nueva disposición en el reglamento de tránsito, tomó su celular con la mano derecha y, marcando con el pulgar el número de la oficina, le pidió a la secretaria dijera a Fernando, su segundo de a bordo, le preparara el laboratorio.  
 
Cuando llegó a su oficina, Fernando y Clara, asistente del laboratorio, se encontraban en éste, sentados en esbeltos bancos de madera, frente a frente, y a ambos lados de la mesa de trabajo. Gabriel los alcanzo a ver a través del doble cristal que formaba el muro, un poco antes que la puerta automática se abriera al registrar su presencia.  
 
Los tres químicos se enfrascaron a investigar los componentes de la mezcla de la carpeta, sus características y sus orígenes; dos horas después, Gabriel salió del edificio y con una navaja cortó un pedazo de llanta, volviendo a meterse al edificio.  
 
Pasarlo tres horas más en las que estuvieron analizando los componentes de la llanta. Los tres estaban fascinados con sus descubrimientos, pero tanto Fernando como Clara no entendían como podía suceder eso. Gabriel comenzaba a entender todo. 
 
"La carpeta asfáltica" les empezó a explicar Gabriel "es un material de construcción utilizado para el recubrimiento final de la calles, las cuales llevan un cuerpo de terracería a base de grava compactada sobre un relleno también compactado, éstos diseñados bajo una carga específica para el tránsito que ha de soportar." 
 
"La carpeta contiene un 98% de granos semi finos y finos" siguió explicándoles Gabriel "amalgamados con una solución a base de petróleo."  
 
Recordando el tiempo en que estuvo dando clases, Gabriel continuó con su improvisada cátedra: "El neumático o llanta, es un cuerpo sólido con un cierto grado de flexibilidad y elongación que se utiliza en los rines de los autos para su desplazamiento, este material es de los menos resistentes a la fracción al piso, lo cual permite al vehículo desplazarse a mayor velocidad y menor gasto de combustible." Y terminó diciendo: "El material que se utiliza para su fabricación es una mezcla de caucho natural y sintético, y fibras plásticas."  
 
"Que tienen en común las llantas con la carpeta?" preguntó a sus compañeros. 
 
"Que uno rueda sobre el otro" dijo al instante Fernando con una sonrisa burlona que disfrazaba su total ignorancia al respecto. 
 
"El... petróleo...?" contestó preguntando Clara, un poco nerviosa como si estuviera en un examen oral de la facultad.  
 
"Si pero no" dijo Gabriel con firmeza, "ambos tienen razón, pero a lo que me refiero es que lo que tienen en común son los hidrocarburos, las fibras de caucho de la llanta y la carpeta están hechos a base de productos derivados de los hidrocarburos, pero..." paró en seco y se volvió hacia la mesa, unió si las dos muestras en un sólo recipiente "al unirnos aquí en la mesa no sucede nada..." dijo mientras se inclinaba sobre la mesa y fijaba su mirada en el contenedor.  
 
De pronto, se enderezó y oprimió el botón del intercomunicador de la extensión telefónica: "Tocaya" le dijo a la secretaria cuyo nombre era Gabriela "tráeme un vaso con agua, pero de lluvia". 
 
"Un vaso de agua, ingeniero...?" dijo la voz de la empleada. 
 
"Si, por favor," dijo el químico, "pero que sea de lluvia...". 

"¿de... lluvia...?" se quedó pensando Gaby, sin manifestarlo.
 
Mientras Clara y Fer se miraban atónitos, Gabriel conectaba el microscopio electrónico de barrido a la computadora y ésta al proyector. La sala se alumbró a un gran nivel, entonces tomó las pequeñas muestras de carpeta y neumático y las colocó en el porta objetos. Claramente y de gran dimensión se visualizaron en la blanca pared los detalles de las muestras, pero no se observaba nada más.
 
Llegó Gaby con un vaso con agua, la cual no era nada cristalina y se la entregó al ingeniero González, éste lo puso en la mesa de trabajo y tomó una jeringa con la cual extrajo un poco de agua del vaso. Gaby tomó asiento en el banco más cercano a la puerta corrediza de cristal. 
 
Miró su reloj: "las 15:15" pensó "y ni siquiera hemos comido...". Vació el agua en el portaobjetos, "inundándolo" y empapando ambas muestras. 
 
Nada pasó.
 
Fernando empezó a bostezar, Clara empezó a mirar también su reloj. Gaby comenzó a mirarse las uñas. 
 
Un minuto después se empezó a apreciar en la imagen proyectada que el agua empezaba a burbujear, todos se desperezaron y miraron fijamente la proyección: de la muestra de la carpeta empezaron a surgir unos como brazos que se extendieron hacia la el pedazo de llanta, envolviéndola y atrayéndola hacia sí. Cuando se unieron las dos muestras, el color de ambas se tornó verdoso, formaron una masa circular de la cual salían pequeños brazos en su circunferencia y los cuales "arrojaban" fuera de la masa verdosa el agregado pétreo. 
 
Todos quedaron entre asombrados y aterrados, el aumento del microscopio convertía a las pequeñas muestras en un enorme monstruo. 
 
"¡No puede ser...!" dijo Fernando. 
"¿Qué es lo que está pasando?" preguntó Clara. 
"¡Increíble...!!!" exclamó Gaby.
 
Gabriel cogió el vaso con agua y vació algo del contenido en un tubo de ensaye, el cual introdujo al analizador.  
 
Apoyó sus manos en la mesa, cerró sus ojos, bajó a cabeza y estuvo así durante casi dos minutos. Fernando, se levantó de su asiento y caminó hacia el analizador una vez que éste emitió el sonido de alarma que anunciaba la terminación del análisis. 
 
"Lluvia ácida..." musitó Fernando. 
 
"¿pH?" inquirió Gabriel...
 
"2.7" contestó Fernando "menor incluso al vinagre..."
 
"Eso es..." dijo Gabriel "eso es lo que está pasando..."
 
Enderezándose y volviéndose hacia los demás comenzó a explicarles: 
 
"La carpeta está hecha a base de petróleo y gravas, y los neumáticos son de una combinación de caucho natural y sintético que es un tipo de elastómero, lo cual le facilita sufrir mucho más deformación elástica que otros materiales." 
 
"El petróleo está formado principalmente por hidrocarburos," continuó diciendo "que son compuestos de hidrógeno y carbono, junto con cantidades variables de derivados saturados homólogos del metano." 
 
Acercándose al pizarrón blanco escribió mientras decía. "Su fórmula general es CnH2n+2".
 
"El caucho" dijo volteando hacia sus escuchantes "está formado por isopreno, compuesto orgánico que es el monómero o molécula básica del caucho, cientos o miles de de éstos forman un polímero, que se deriva en el caucho que conocemos y forma el neumático de los autos." Volvió a girar hacia el pizarrón  "la fórmula del isopreno es CH2=C(CH3)-CH=CH2..."
 
"Tanto las moléculas que componen el asfalto como las del caucho son hidrocarburos policíclicos, o sea, cadenas cerradas" continuó explicando mientras giraba hacia su audiencia "hasta aquí no hay ningún problema, pero es entonces cuando entra el agua de lluvia..."
 
Tomando un lápiz láser indicó hacia la proyección diciendo "como comentó Fernando hace un momento el agua de lluvia en la ciudad se ha tornado ácida, debido la combinación en el aire de los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre y el trióxido de azufre emitidos por fábricas, centrales eléctricas, calderas y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo que contengan azufre. En interacción con el agua de la lluvia, estos gases forman ácidos nítricos, ácido sulfuroso y ácido sulfúrico."
 
Tomó entonces otras muestras de carpeta y llanta y los introdujo en otro portaobjetos, sustituyendo el anterior, le vació un poco de agua y volteó de nuevo a la proyección "la acidez del agua disuelve los hidrocarburos de ambos elementos abriendo la cadena y generando que las moléculas se vuelvan a integrar quitando de esta nueva mezcla los sólidos de la grava y las arenas" dijo señalando las arenillas que la mezcla apartaba de sí con sus pequeños brazos. "El nuevo componente se alimenta a sí mismo tomando del asfalto todo el petróleo que le es posible, creciendo en masa y tamaño y desechando los corpúsculos de caliza."
 
"Entonces es así como se forman los baches..." interrumpió Gaby con asombro. 
 
"O sea" dijo en seguida Fernando "que el gobierno no tiene la culpa de los baches de la ciudad..."
 
"Ni los constructores..." terció Clara...
 
"Me temo que así es..." dijo Gabriel apagando su lápiz y volviéndose hacia sus colegas, terminó diciendo: "Damas y caballero, como sabemos el carbono es la base de la vida orgánica del planeta..." Clara, Gaby y Fer se miraron incrédulos entre sí previendo las palabras que Gabriel diría... "por lo que, teóricamente, estamos frente a una nueva forma de vida, una especie de virus que ataca a las calles..."
 
"¡No puede ser...!" volvió a decir Fernando. 
 
"¡Increíble...!!!" exclamó de nuevo Gaby.
 
"Sin embargo", habló de nuevo Gabriel, "la vida del virus es muy corta pues como vemos en la primer muestra en el portaobjetos, el virus muere cuando se acaba el petróleo del cual se alimenta y por la sobredosis de ácido que provee la lluvia disipando las nuevas moléculas..." volvió a colocar el primer portaobjetos, pero esta vez junto al segundo, "aunque, su tiempo de vida es relativamente corto, las nuevas moléculas alcanzan a trasladarse a otras partes de la calle o a otras calles al incrustarse en los gajos de las llantas, las cuales le sirven como medio de transporte". 
 
"Una vez que el petróleo de la carpeta es absorbido por el virus, un tramo de calle ha quedado sin el sello que el hidrocarburo le brinda, la lluvia entra franca por entre la grava separada afectando el terraplén compactado y agrandando el bache iniciado por el virus..."
 
Por el intercomunicador se escuchó el timbre de la puerta de entrada, Gaby se paró presurosa y salió del laboratorio para atender el llamado. 
 
"Fernando" le dijo Gabriel "manda recolectar algunos neumáticos para hacer más pruebas" y, volviéndose a Clara le pidió que recolectara agua de lluvia de los baches que encontrara en un radio de 2 km a la redonda. Salieron sus compañeros del laboratorio y él se sentó, extenuado, en el banco en el que estuvo sentada Gaby, al lado de la puerta corrediza de cristal. 
 
Cerró los ojos para descansar un momento, pensando en lo grandioso de su descubrimiento. Tal vez pudiera vender alguna idea al gobierno para que se mejorara el asfalto que utilizaban o, mejor aún, tal vez debía hablar con CEMEX para, a cambio de una buena bonificación, exponer su descubrimiento para que el gobierno cambiara todo el asfalto de las calles por concreto hidráulico... si cobrara un porcentaje, aunque fuera pequeño, por eso...
 
Los golpeteos de los dedos de Gaby en la puerta de vidrio lo sacaron de sus pensamientos... Giró su cabeza hacia el cristal y saltó sorprendido hacia un lado: frente a él estaba el encargado de la vulcanizadora, tocando a su ventana y avisándole que su llanta estaba reparada y lista, que si deseaba que la montara o la metía en la cajuela...
 
Gabriel salió disparado de su auto y giró su cabeza en todos los sentidos, reconociendo el lugar donde se encontraba: exactamente en la vulka de la Ave. Uno, a media cuadra del bache fatídico. 
 
Su celular sonó de repente. 
 
Lo tomó y miró la pantalla, era Fernando. 
 
"Gabriel" le dijo Fernando cuando contestó "voy a llegar tarde al laboratorio, ni te imaginas lo que me pasó... caí en un megabache y me están arreglando la llanta..."
 
"Claro que me lo imagino" le contestó Gabriel "me pasó lo mismo... también llegaré tarde..."
 

 
FIN



Nota del autor: No se dañó ninguna llanta ni carpeta asfáltica alguna para la realización de esta historia. Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia. 






sábado, 14 de febrero de 2015

Y LA BESÉ...

por ralero


En ocasiones, mi adorada esposa y yo les platicamos a los niños historias de nosotros o nuestros padres. Una de ellas, contada por ella, narra cómo se empezó a enamorar de mi, y fue a raíz de una ocasión que salimos a cenar. Compramos un par de hamburguesas y nos fuimos al Cerro de la Silla y nos estacionamos en una calle que tenía una gran vista a la ciudad. 

Cenamos usando el cofre del auto como mesa (o sería la tapa de la cajuela...?). Al terminar nos acercamos hacia la barranca para admirar el paisaje... y allí ocurrió...


Y TE BESÉ


Y TE BESÉ

por ralero

Fue mirarte,
fue tocarte,
fue tu cuerpo,
tu cabello,
tu mirada,
o tu pecho,
o la noche,
las estrellas,
o tu boca
o tu cuello,
pero tuve que acercarme,
que tomarte,
que abrazarte...

y te besé...




Día del Amor y la Amistad de 2015

viernes, 13 de febrero de 2015

MI BELLA DURMIENTE

"Debo reconocer que no fueron pocas  las Bellas Durmientes que besé 
para encontrar a mi princesa (hoy mi adorada esposa). 

Pero, en cuanto la besé, (bueno, algún tiempo después)
el que despertó fui yo, ella rompió el hechizo... 

Y desde nuestra libre unión ella me despierta con un beso, 
no para que despierte el Bello Durmiente, 
sino para que desaparezca la Bestia que hay en mi..." 


ralero
150103






Y SI EN REALIDAD...

"Y si en realidad el amor no fuera un sentimiento sino más bien un sentido el cual se percibe con el alma y, así como un ojo enfermo no puede ver, un alma enferma no puede amar...?"

ralero/141009

domingo, 11 de enero de 2015

MI DIOS

por ralero 

En esta Vuelta 51 no puedo menos que reconocer la presencia de Dios en mi vida, por lo que en esta ocasión les comparto esta rola en reconocimiento a su amor por mi. Gracias a El por permitirme llegar a esta vuelta 51 y a ustedes por acompañarme en el transcurso de todas ellas. 

Guadalupe, N.L.  a 12 de enero de 2015



MI DIOS
letra y música: ralero

Mi Dios
Es aquel Dios de mis padres
Ese que cada domingo
Íbamos a visitar
Mi Dios
Es aquel Dios del santuario
A quien rezamos el rosario
De niños en Navidad


Mi Dios
Es aquel que en la primaria
De una escuela lasallista
Me enseñaron a rezar
Mi Dios
ese a quien me presentaron
Y por quien me prepararon
Por vez primera a comulgar

Mi Dios
Quién se llevó a mi padre
Quien dio fuerza  a mi madre
nunca nos desamparó
Mi Dios
Quien sostuvo a mis hermanos
Cuando lo necesitaron
Porque nunca lo hice yo

Mi Dios
Ese que en la secundaria
Como rebelde sin causa
Yo quise dejar atrás
Mi Dios
Nunca perdió la esperanza
Que por las buenas o las malas
Iba yo a regresar

Mi Dios
A quien le oraba tres veces
Cantando y tocando
Domingo al atardecer
Mi Dios
El de "Quiero ver en tu amor",
El de "Siempre", "Hombre de ayer",
El de "Digamos Amén"

Mi Dios
Que un sábado en la tarde
Me abrazo con mucho amor
Y siempre esperó por mi
Mi Dios
Quien nunca perdió la esperanza
Y pactamos una Alianza
En Comunidad Juvenil


Mi Dios
Que aunque siempre acompañado
Sabía que yo estaba solo
Y envió a Gaby, mi mujer
Mi Dios
Que mando dos angelitos
Para cuidar mientras crecen
que son Sebastián y Fer


Mi Dios
es papá, hermano, amigo,
Es novio y comprometido
Mi Dios es eso y más
Mi Dios
El que siempre va conmigo
Y oye bien lo que te digo
¡nos vamos a abrazar...!!!
Mi Dios
Es aquel que un pesebre
Nació una noche de diciembre
Bajo una estrella de luz
Mi Dios
Es aquel crucificado
Pero que ha resucitado
Y su nombre es Jesús

Mi Dios
Es creador del universo
Padre que está en los cielos
Mi Dios es Dios
Y a pesar de todo lo que diga
Todo puede ser mentira...
¡pues no podría describirlo jamás...!!!





lunes, 5 de enero de 2015

EL NACIMIENTO DE FERNANDA

por ralero



El Día de Reyes[1] del año 2000, teníamos cita con el ginecólogo a las 8 de la mañana. Creo que el plan era asistir a la consulta y, posteriormente, mi adorada esposa se quedaría en casa de su madre mientras yo me iría a trabajar en las distintas obras que tenía por ese entonces.

Tras la revisión médica correspondiente, el doctor indicó unos análisis que se hicieron ahí mismo, en el Ginequito, y tras los cuales el galeno indicó que nos quedaríamos en el hospital para recibir a nuestro bebé (esa noticia me dejó un doble impacto ya que, por un lado, deseaba que nuestra hija naciera el 12 de enero y por el otro, la urgencia que se presentaba de que era necesario que naciera ese día).

Mi adorada esposa le habló por teléfono a mi querida suegra para avisarle y yo hice lo mismo con mi respectiva madre.

Frente al teléfono público de la sala de espera marqué el mismo número telefónico, que estaba a nombre de mi padre, desde que se contrató.

Al otro lado de la línea contestó mi santa madre de Dios hija, la saludé, le dije que estábamos en el hospital y mi voz, que pocas veces desobedece mis órdenes para comunicar mis pensamientos al exterior, rompió en sollozos; mis ojos, que generalmente obedecen mis indicaciones para mirar los objetos y seres de la creación, se llenaron de una especie de líquido compuesto 85% por agua, un gran contenido de glucosa y, en menores proporciones, albúmina, globulina, lisozima, sodio y potasio; todo esto secretado por la glándula lagrimal.

Mi adorada esposa, con una paciencia e impaciencia a la vez (si esto es posible) tomó el auricular y completó por su sentimental esposo la llamada: “Suegra, nos vamos a quedar en la maternidad para que nazca el bebé...”

Entró mi esposa a trabajo de parto esa mañana y durante toda ella. Al entrar la tarde, fue programada para quirófano. A las 17:21 hrs de ese día, se abrieron las puertas del cielo y de él bajó el angelito más hermoso de todos los tiempos.

Fernanda nació en el momento justo, tenía el cráneo un poco inflamado ya que en su intento de salir se giró de más y estuvo chocando contra la pelvis de su madre y tenía ya sufrimiento fetal, pues estaba ya haciéndose poposita.

Gracias a Dios todo salió bien, la cabeza tomó su forma normal pero esa inflamación le afectó el habla, por lo que empezó a hablar a temprana edad y desde entonces no ha dejado de hacerlo.

Y así tuve la oportunidad de mirar el milagro de la vida y admirar el milagro del amor. Gracias, Señor.

Hoy, quince años después, no puedo evitar que mis ojos se humedezcan de nuevo, no me canso de escucharla hablar y no dejo de agradecer a Dios el inmenso regalo que nos envió ese Día de Reyes.

¡Felices quince, Fernanda...!!!












[1] En Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de un grupo de magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad. Fernanda nació un mismo día en que nació su bisabuelo, abuelito de Gaby, Don Baltasar lo cual tiene un gran significado para nosotros. El padre de Fer inmortalizó su nacimiento con la estrofa: “Naciste un día de Reyes y fuiste una princesa, aunque eres una reina para mami y para mi...” de la rola: BIENVENIDA AL TERCER PLANETA.