lunes, 7 de abril de 2014

Y JESÚS LLORÓ (Jn 11,35)

por ralero

¿Por qué lloró Jesús? La respuesta a esta pregunta me estuvo dando vueltas durante todo el domingo. Aunque participamos de la misa el sábado, el domingo por la mañana, me asaltó esta pregunta.

Volví a leer ayer domingo el evangelio del día, en dos versiones, en la lectura del día y directamente de la Biblia y en ambas, aunque con diferentes frases, se describe específicamente en el versículo 35 del capítulo 11 del Evangelio de San Juan: “Y Jesús lloró.”

Aunque la lectura no describe de qué murió Lázaro, si establece bien que estaba enfermo y que Jesús lo sabía, ya que las hermanas de Lázaro le habían mandado avisar del estado de su salud. De hecho Jesús se da cuenta del fallecimiento de su amigo estando lejos y sin que se le hubiera comunicado tal noticia. El evangelista da a entender que Jesús sabía que Lázaro moriría y que esperaba que eso ocurriera, por eso, retrasó su viaje a Betania.

De la misma manera, Jesús sabía que el padecimiento de su amigo no era sino una parte del Plan de Salvación, una oportunidad para dar a conocer a sus allegados el poder del Padre a través de Él, su Enviado.

Dice la Escritura que antes de llegar al pueblo, Marta, una de las hermanas de Lázaro, le sale al encuentro. Aquí vemos una profesión de fe formidable. No sucede cuando Jesús le pregunta si cree que Él es la resurrección y la vida, sino antes, cuando Marta le dice: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aún ahora Dios te dará todo lo que le pidas.”

Pienso que Jesús, al ver su fe, lo que hace al preguntarle si creía que Él es la resurrección y la vida es buscar que Marta la confirme y la proclame: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, El Hijo de Dios, el que debía de venir al mundo,”

Tras esta proclamación de fe, Marta va en busca de María, la otra hermana, quien se postró ante Jesús en cuanto lo vio y le dijo llorando las mismas palabras que Marta: “Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.”

Entonces, dice la sagrada escritura, “al verla llorar a ella y a los judíos que la acompañaban” Jesús se conmovió y se turbó (se consternó, se entristeció).

No soy un exegeta, pero he llegado a la conclusión de que, como han dicho la mayoría de los sacerdotes al respecto de este pasaje, Jesús muestra su lado humano en esta escena pero no por Lázaro, que yacía muerto, sino por María quien sufría la muerte de su hermano.

Jesús no llora por el muerto, pues sabe que éste resucitará; llora por el dolor que sienten los vivos por la pérdida de la persona querida. 

Jesús llora al conmoverse por el sufrimiento de sus amigos.







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